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Misión Colmena: un fracaso que no debe desanimar

La Misión Colmena, la primera misión espacial de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) a la Luna, fracasó el pasado 9 de enero de 2024. La nave Peregrine, que transportaba la carga científica de la misión, perdió el control y se desvió de su trayectoria, lo que imposibilitó su alunizaje.



El fracaso de la Misión Colmena fue un duro golpe para la AEM y para México en general. Sin embargo, es importante no desanimarse por este resultado. El fracaso es parte del proceso de aprendizaje y desarrollo, y en este caso, la AEM ha obtenido una valiosa experiencia que le permitirá mejorar sus futuras misiones.

La Misión Colmena tenía como objetivo probar la tecnología de microrrobótica desarrollada por la AEM. El objetivo era desplegar cinco micro robots que se ensamblarían automáticamente para formar una plataforma de exploración lunar. Esta plataforma habría realizado una serie de experimentos científicos, como la búsqueda de agua en la Luna y la caracterización de su regolito.


El fracaso de la Misión Colmena se debió a un fallo en el sistema de propulsión de la nave Peregrine. Este fallo se produjo poco después del lanzamiento, y provocó que la nave se desviara de su trayectoria.

La AEM ha iniciado una investigación para determinar las causas del fallo. Una vez que se conozcan los resultados de la investigación, la AEM podrá tomar las medidas necesarias para evitar que este tipo de fallos se repitan en el futuro.

A pesar del fracaso de la Misión Colmena, la AEM sigue comprometida con el desarrollo de la exploración espacial. La AEM tiene previsto lanzar nuevas misiones a la Luna en los próximos años, y está trabajando en el desarrollo de nuevas tecnologías que le permitan alcanzar sus objetivos.

El fracaso de la Misión Colmena es un recordatorio de que la exploración espacial es un desafío complejo. Sin embargo, también es un recordatorio de que el esfuerzo y la dedicación pueden superar cualquier obstáculo.

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