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El Viernes Santo: Conmemorando la Pasión y Muerte de Jesús

El Viernes Santo es un día de profundo significado para la Iglesia Católica, ya que nos invita a reflexionar sobre la pasión y muerte de Jesús, un acontecimiento central en la fe cristiana. Durante este día, recordamos el sacrificio supremo de Jesús en la cruz para salvar a la humanidad del pecado y otorgarle la vida eterna.

Las iglesias católicas se visten de luto, con crucifijos y imágenes cubiertos con lienzos morados como símbolo de duelo. El sagrario permanece abierto, marcando la ausencia de Jesús, mientras que la Virgen María es vestida de negro en señal de luto por la muerte de su hijo.



El sufrimiento y la crucifixión de Jesús se relatan con detalle en los Evangelios. Desde su juicio ante Pilato hasta su brutal flagelación, coronación de espinas y crucifixión en el Calvario entre dos ladrones, cada momento de su pasión es recordado con solemnidad y reverencia. Tras pronunciar sus últimas palabras, Jesús muere a las tres de la tarde y su cuerpo es bajado y llevado al Santo Sepulcro.

Una de las prácticas más antiguas y significativas del Viernes Santo es el Viacrucis, una devoción que recuerda el camino de Jesús hacia el Calvario. Esta tradición, que se originó en Jerusalén en el siglo V, consiste en meditar y orar en cada una de las 14 estaciones que narran la pasión de Cristo hasta su sepultura.

El Viernes Santo es un día de ayuno y abstinencia, donde los católicos reflexionan sobre el sacrificio de Jesús. Las últimas palabras de Jesús en la cruz, conocidas como las Siete Palabras, son recordadas con amor y perdón, invitándonos a meditar sobre su sacrificio redentor.

Por la tarde, se celebra la Liturgia de la Pasión de Cristo, la principal ceremonia del día, que incluye la Celebración de la Palabra, Oración por el Mundo, Adoración de la Cruz y Comunión. Aunque no es una Misa, se ofrece la Comunión a los fieles, marcando el clímax de la jornada.

El Viernes Santo es un día de luto y dolor, pero también de esperanza por la resurrección de Jesús. Es una oportunidad para reflexionar, arrepentirse y renovar nuestra fe espiritual. Entre las 2 y las 3 de la tarde, hora en que Jesús murió en la cruz, nos unimos en oración y contemplación, recordando su sacrificio por amor a la humanidad.

Escrito por: Mtra. en Historia del Arte, Elsa Diéguez B. diebelsa@hotmail.com

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